La mayoría de las empresas trata la conformidad como una lista de comprobación de última hora. Hemos creado una plataforma SaaS que convierte los documentos de tus productos en un panorama estructurado —reglamento por reglamento— de dónde te encuentras y qué tienes que cambiar.
Tu equipo reúne fichas técnicas, textos normativos y listas internas repartidos entre hojas de cálculo, correos y carpetas compartidas. Cuando cambia un reglamento —o llega una auditoría— nadie tiene una imagen única y fiable de dónde se encuentra realmente cada producto.
Fichas técnicas, correos y listas de comprobación repartidos entre sistemas, sin una única fuente fiable.
Cada vez que se actualiza un reglamento, el trabajo vuelve a empezar desde cero.
Los equipos de conformidad, producto y jurídico trabajan sobre versiones distintas de la misma realidad.
Incorpora tus fichas técnicas y los expedientes técnicos del producto.
Un modelo de lenguaje (LLM) compara tus documentos con cada artículo y propone una valoración.
Detecta las carencias, corrige las valoraciones y sigue los avances en el tiempo.
Cada uno está modelado artículo por artículo, no como una lista de comprobación genérica. Añadir un reglamento no cambia la forma de trabajar de tu equipo.
Requisitos de los materiales, contenido reciclado, reciclabilidad, minimización y etiquetado, evaluados sobre los expedientes técnicos de tus envases.
Requisitos esenciales de ciberseguridad para los productos con elementos digitales, más las obligaciones de notificación del art. 14 aplicables desde el 11 de septiembre de 2026.
Declaraciones de conformidad a lo largo de toda la cadena de suministro, también cuando el producto acabado lo fabrica para ti un tercero.
Clase de riesgo, requisitos para los sistemas de alto riesgo y obligaciones de transparencia, aplicables desde el 2 de agosto de 2026.
Desde el 12 de agosto de 2026, los requisitos del Reglamento (UE) 2025/40 se aplican a los envases comercializados en el mercado europeo. Algunas obligaciones —entre ellas los objetivos de contenido reciclado y el etiquetado armonizado— tienen plazos posteriores, pero la documentación técnica que las sustenta hace falta mucho antes.
El artículo 14 del Reglamento de Ciberresiliencia se aplica más de un año antes que el resto del reglamento. Desde esa fecha, los fabricantes de productos con elementos digitales deben notificar las vulnerabilidades explotadas activamente y los incidentes graves al CSIRT designado como coordinador y a ENISA, con plazos que se miden en horas, no en semanas.
En esa fecha entran en vigor las obligaciones de notificación. El resto de disposiciones del Reglamento (UE) 2024/2847 —incluidos los requisitos esenciales y el marcado CE— se aplican desde el 11 de diciembre de 2027.
Una vulnerabilidad explotada activamente o un incidente grave debe comunicarse en las 24 horas siguientes a tener conocimiento de él.
En un plazo de 72 horas sigue la notificación completa, con las medidas correctoras y de mitigación adoptadas o previstas.
En el caso de las vulnerabilidades, el informe final debe presentarse en los 14 días siguientes a la puesta a disposición de la medida correctora.
Cumplir el artículo 14 no es en realidad un problema de notificación: es un problema de preparación. Cuando el reloj empieza a correr, ya tienes que saber qué contiene el producto, qué requisitos le eran aplicables y quién validó cada cosa.
Para el CRA no tienes que subirnos el código. En tu repositorio se instala un workflow —lo configuramos nosotros o lo añades tú a mano— que la plataforma ejecuta bajo petición. El análisis ocurre ahí y a nosotros solo nos llega su resultado.
El Reglamento (UE) 2024/1689 se aplica por fases, y la fase que afecta a la mayoría de los productos acaba de empezar. Si tu producto incorpora un sistema de inteligencia artificial —aunque sea una sola función—, la primera pregunta no es cómo adaptarte, sino en qué clase de riesgo encajas.
Desde esta fecha rigen las obligaciones para los sistemas de alto riesgo del anexo III y los requisitos de transparencia del artículo 50. Las prohibiciones se aplican desde el 2 de febrero de 2025 y las obligaciones sobre modelos de uso general desde el 2 de agosto de 2025; los sistemas de alto riesgo del artículo 6, apartado 1 —los integrados en productos ya cubiertos por normativa sectorial— llegan el 2 de agosto de 2027.
El AI Act no impone las mismas obligaciones a todos. Entre un sistema de alto riesgo y uno sujeto solo a deberes de transparencia media la diferencia entre un expediente técnico completo y una línea de información. Equivocarse en la clasificación sale caro en ambas direcciones.
Conforme al Reglamento (CE) n.º 1935/2004, el operador que comercializa un material en contacto con alimentos responde de él, aunque lo haya fabricado otro. Si compras el producto acabado a un transformador que también se abastece del soporte, las tintas, los adhesivos y los barnices, tu conformidad depende por completo de las declaraciones que ascienden por la cadena hasta ti.
Cuando el proveedor compra los materiales y fabrica el producto, la mayor parte de las evidencias nunca pasa por tus manos. La plataforma lee las declaraciones de conformidad que sí recibes y te dice qué cubren realmente y qué dejan sin cubrir.
Cada funcionalidad está diseñada en torno a cómo funciona realmente el trabajo de conformidad.
Cada requisito se evalúa por separado: sabes exactamente qué artículos están cubiertos y cuáles no.
Un large language model genera la valoración inicial de cada artículo. Tu equipo la confirma o la corrige: la versión final siempre es la humana.
El expediente técnico y la declaración de conformidad se generan directamente a partir del análisis, listos para presentar.
Cada cambio, corrección y anotación queda registrado con fecha, hora y autor.
Varios usuarios de la misma organización comparten una única vista de conformidad actualizada.
El mismo flujo de trabajo se aplica a cualquier reglamento de la UE, no solo al que tienes entre manos hoy.
La normativa no se escribe para generar papeleo. Codifica lo que el mercado, los reguladores y la sociedad esperan de tus productos. Cuando puedes ver exactamente qué requisitos no estás cumpliendo —y por qué—, la conformidad deja de ser una carga y pasa a ser un briefing de desarrollo. Para eso hemos creado esta herramienta.
Empezamos por el Reglamento europeo de envases y residuos de envases. Hoy la beta cubre también el Reglamento de Ciberresiliencia —incluidas las obligaciones de notificación del artículo 14 aplicables desde el 11 de septiembre de 2026— el AI Act, aplicable desde el 2 de agosto de 2026, y los materiales en contacto con alimentos, con especial atención a los productos que fabrican terceros por encargo tuyo. El resto de la normativa europea sigue el mismo flujo de trabajo.
Solicitar acceso a la beta
"Con Conformity Guru entendimos de verdad qué nos exigían el MCA y el PPWR: no una lista de comprobación genérica, sino qué requisitos teníamos sin cubrir y por qué."
Estamos en beta. Un pequeño grupo de equipos de conformidad ya está usando la plataforma y nos está diciendo qué mejorar.
La plataforma funciona. Hoy mismo puedes subir documentos, ejecutar análisis y ver resultados. Algunas funcionalidades siguen puliéndose, y contamos activamente con los usuarios de la beta para decidir qué viene después.
No. Conformity Guru es una plataforma SaaS: se usa desde el navegador, no hay nada que instalar ni mantener, y las actualizaciones —incluidos los nuevos reglamentos y las revisiones de los existentes— llegan sin que tengas que hacer nada. La única excepción es el CRA: ahí se instala un workflow en tu repositorio, porque es la única forma de analizar el código sin que salga de tu propia infraestructura.
No. Puedes subir documentos de producto estándar: fichas técnicas, expedientes técnicos, hojas de especificaciones, declaraciones de proveedores. La plataforma se encarga del resto.
Cuatro, a día de hoy: el Reglamento de envases y residuos de envases (PPWR), el Reglamento de Ciberresiliencia (CRA), el AI Act y el marco de materiales en contacto con alimentos (MCA). La arquitectura es agnóstica a la normativa: ampliamos la biblioteca en función de aquello en lo que están trabajando realmente los usuarios de la beta.
El ámbito de aplicación es lo primero que evalúa la plataforma. El CRA cubre los productos con elementos digitales comercializados en el mercado de la UE, con un régimen más estricto para las categorías importantes y críticas. Si tu producto queda fuera del ámbito, obtienes esa respuesta con el razonamiento que la sostiene, que ya de por sí merece la pena documentar.
Cambia dónde están las evidencias, no quién responde. Si comercializas el producto con tu nombre, las obligaciones son tuyas. Es exactamente el caso para el que diseñamos el soporte de materiales en contacto con alimentos: la plataforma parte de las declaraciones y los documentos técnicos que te facilita el fabricante y te indica dónde se quedan cortos respecto a lo que necesitas.
Puedes invitar a miembros del equipo y asignarlos al espacio de trabajo de tu organización. Todos comparten la misma vista de conformidad en tiempo real.
La plataforma utiliza un large language model para la primera pasada: lee los documentos que subes y los compara con el texto de cada artículo, proponiendo una valoración para cada uno. No es la última palabra: tu equipo puede confirmar o corregir cada valoración, y lo que acaba en el expediente técnico y en la declaración de conformidad es la versión que habéis aprobado vosotros, con fecha y autor.
Sí, y la respuesta no cambia según el tipo de dato. Los documentos que subes se guardan en una base de datos cifrada con seguridad a nivel de fila: el acceso a cada documento queda limitado a las personas autorizadas de tu organización, y el aislamiento lo aplica la propia base de datos, no la lógica de la aplicación. La inferencia se ejecuta en un proveedor europeo seleccionado en régimen de cero retención de datos: nada de lo que le pasamos —código o documentos— se queda allí. Y no usamos tus datos para entrenar modelos.
En dos sitios distintos, y es una decisión de producto, no de seguridad. El código fuente nunca llega a nuestros servidores: lo analiza un workflow que se ejecuta en tu propio repositorio, y a nosotros solo nos vuelve el resultado, nunca los ficheros. Los documentos de producto sí los conservamos, porque hacen falta: la plataforma mantiene su histórico —el análisis debe rehacerse en cada evolución del producto y en cada actualización normativa— y el expediente técnico se compone a partir de esos documentos.
Únete a la beta. Sube tu primer documento de producto y obtén un panorama de conformidad estructurado en minutos. Sin compromiso y sin llamada comercial.